LA PÉRDIDA DEL CARÁCTER FACULTATIVO 

En el año 1925 se firmó el decreto por el que se dejaba de expedir el título de Ingeniero Industrial a los oficiales que finalizaban sus estudios en la Academia de Artillería. Con ello se inicia un periodo transitorio en el que dejan de formarse oficiales con la capacidad técnica necesaria para ocupar destinos en fábricas, maestranzas y parques, hasta que en el año 1940 se crea, mediante ley, el Cuerpo Técnico del Ejército, compuesto por dos ramas: una, de Armamento y Material; y la otra, de Construcción y Electricidad. La primera de ellas se hizo cargo de los aspectos de diseño y fabricación del material de guerra, antes en manos de los oficiales de artillería.

Con ello se perdía definitivamente el carácter facultativo, esto es, los oficiales de Artillería dejaban de tener responsabilidad en el diseño y fabricación de armamento, municiones y material de guerra, limitándose al empleo del mismo.

Sin embargo, esto no significó que se limitaran a su uso, sino que, al contrario, a lo largo de estos últimos años, siempre han estado estudiando cómo sacar el mejor partido de él.

En el año 1971 se incorpora a la Academia de Artillería la enseñanza de suboficiales del arma, con lo que a partir de este momento todos los cuadros de mando del arma recibían una formación integral y coordinada, reforzándose el espíritu del arma.

De este periodo hemos querido destacar algunos aspectos que consideramos interesantes a la hora de comprender la evolución del material empleado por las unidades de artillería.

Nuevas unidades

Como consecuencia de la evolución de las técnicas y tácticas del combate, ha sido necesaria la creación de nuevas unidades y la reorganización de otras, dotándolas de nuevos materiales en todos los casos.

Es el caso de la participación de la Inspección de Artillería (luego Jefatura de Investigación y Doctrina) en la Junta de Desarrollo e Investigación de Cohetes que, a lo largo de más de 30 años ha desarrollado varios sistemas de cohetes para artillería de campaña, encuadrados en el Regimiento de Artillería Lanzacohetes de Campaña N.º 62 (RALCA 62).

También se mejoraron las capacidades de defensa antiaérea con la creación, en el año 1965, de la primera unidad de misiles antiaéreos: el Grupo Hawk, dotado con misiles Hawk y Nike.

Este grupo ha sido la unidad “madre” del resto de unidades de misiles de artillería antiaérea actuales. Recientemente ha vuelto a ser pionera en España al alcanzar la capacidad de defensa antimisil, certificada para el misil Patriot, el último sistema incorporado al ahora Regimiento Hawk, durante el ejercicio táctico desarrollado en el campo de tiro de Médano del Loro (Huelva) en el mes de octubre de 2013.

Aunque creadas en los años 1920, fue en la década de los años 1950 cuando las unidades de Información y Localización de objetivos reciben un impulso importante con la incorporación de equipos topográficos de última generación, estaciones de sondeo meteorológico, dispositivos de localización por el sonido, y radares contra morteros[1], todos estos medios están actualmente reunidos en un único Grupo de Información y Localización (GAIL III/63), encuadrado en el Regimiento de Artillería de Campaña N.º 63.

En el año 2005 el grupo recibió el avión sin piloto denominado SIVA[2], desarrollado por el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA), que sirvió de escuela de pilotos para que años después, el personal del GAIL III/63 fuera el primero en ser desplegado encuadrado en una unidad de aviones sin piloto en la operación  desarrollada en Afganistán, desde el año 2008, dotada con el avión Searcher, de fabricación israelí.

Por lo que a bocas de fuego respecta, a finales del siglo xx, se inició el proceso de adquisición de un obús de artillería de campaña y costa que cumpliera el requisito de  interoperabilidad[3] impuesto dentro del marco de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Este nuevo obús comenzó su andadura en el año 1995, cuando se constituyó el grupo de trabajo que habría de desarrollar el proyecto aprovechando la experiencia obtenida con los prototipos anteriores, fabricados por San Carlos y SITECSA.

Gracias a su polivalencia y versatilidad, está presente tanto en unidades de artillería de campaña como de costa.

Simulación

El importante coste económico que siempre ha supuesto la munición de artillería ha obligado desde muy antiguo a idear sistemas que abarataran lo más posible el entrenamiento de las unidades de artillería, sin dejar de hacerlo en las condiciones más realistas posibles.

Ya en el año 1882 se había redactado un apéndice a las Reglas para el tiro de la artillería de campaña y sitio en la que se describía el procedimiento para simular impactos en la zona de objetivos de forma coordinada a los datos de tiro calculados durante un ejercicio de fuego simulado, de manera que, el capitán, que era quien dirigía el tiro de la batería, se viera obligado a poner en práctica las reglas de tiro reglamentarias para obtener la distancia final de la corrección y comenzar, a continuación, la fase de eficacia del tiro. Todo ello se hacía mediante pequeñas cargas explosivas dispuestas en las proximidades del blanco seleccionado, que se hacían estallar siguiendo las leyes de la probabilidad. De este modo se obligaba al capitán a ejercitar la observación de los impactos y calcular nuevos datos de tiro, a la vez que se evitaba disparar los cañones de la batería, con el ahorro que ello suponía en munición de guerra.

Y a lo largo de los años se fue consolidando el concepto de lo que hoy llamamos simulación, primero con medios ciertamente rudimentarios y, en cierto modo ingeniosos, pero siempre respetando lo más posible las leyes de la probabilidad para instruir con el mayor realismo posible a las unidades.

Han sido muchos los procedimientos y equipos de simulación disponibles tanto en la Academia de Artillería como en las unidades y, podría afirmarse que desde que se declaró reglamentario, en el año 1899, el tirógrafo ideado por el capitán Esparza, siempre ha habido un sistema disponible para hacer simulación a la hora de adiestrar unidades de Artillería.

En la simulación actual se emplea el entorno virtual, iniciado por el simulador de tiro de artillería de campaña (SIMACA) instalado en la Academia de Artillería en el año 2001 cuyos requisitos operativos y técnicos fueron determinados por personal de la propia Academia. Actualmente, al SIMACA se han añadido más simuladores que emplean dicho entorno virtual para la enseñanza y adiestramiento de las unidades.

Los sistemas de Mando y Control[4].

La aplicación de las nuevas tecnologías no ha sido ajena al arma de Artillería. Desde los años 1970 se ha estudiado cómo adaptar la informática a la artillería, primero con calculadoras programables de bolsillo (modelo Hewlett Packard 41-CV) que determinaban datos de tiro evitando en lo posible el error humano y aumentando la rapidez de respuesta.

Más adelante, a finales de los años 1980, se dio un paso más al aplicar las técnicas de intercambio de información a través de radioteléfono para enviar datos más complejos entre todos los terminales desplegados por un grupo de artillería de campaña: el sistema CID.

Pocos años después, en 1991, el Grupo de Artillería de Campaña xi había comenzado a desarrollar el sistema GAXI que, tras veinte años de desarrollo, ha dejado paso al sistema TALOS, actual sistema de mando y control para artillería de campaña.

En artillería antiaérea, desde finales del siglo xx se ha puesto en marcha el programa COAAAS[5] en sus versiones ligero y medio, que ha mejorado el enormemente la capacidad de actuación de las unidades de artillería antiaérea.


[1] Estos radares detectan los proyectiles en vuelo y son capaces de determinar el origen después de estudiar la trayectoria que siguen.

[2] Abreviatura de Sistema Integrado de Vigilancia Aérea. Un avión sin piloto (conocido habitualmente por UAV, sus siglas en inglés) es un vehículo aéreo que puede ser pilotado desde tierra por control remoto o bien volar de acuerdo a unos parámetros programados de antemano.

[3] El concepto de interoperabilidad aplicado a las bocas de fuego significa que pueden disparar cualquier tipo de munición desarrollada en el marco de la OTAN. Por ejemplo, el obús español podría disparar munición interoperable americana, al igual que la munición interoperable española podría ser disparada por cualquier obús de la OTAN que cumpla dicho criterio.

[4] Un sistema de mando y control es la herramienta utilizada para facilitar el planeamiento de las operaciones,  la coordinación entre unidades y el control de la ejecución de las operaciones por parte de las unidades participantes.

[5] Las siglas corresponden a Centro de Operaciones de Artillería Antiaérea Semiautomático.

 

Lanzador de cohetes LZ-18/R-6. +Info

Misil Hawk sobre armón de tierra. +Info

Multimedia. Lanzamiento de un misil Hawk.

Radar contra morteros +Info

  Avión de control remoto UAV SIVA. +Info

 Multimedia. 

Secuencia de misión de un UAV de artillería.

UAV es la abreviatura en inglés de avión sin piloto. En este videograma se muestra el proceso que se sigue para el cumplimiento de una misión de vuelo de un UAV de artillería, desde el planeamiento de la misión, las comprobaciones del avión antes del vuelo, el despegue, el vuelo y la localización de objetivos que son transmitidos al puesto de mando de la unidad de artillería que va a actuar, la evaluación de daños después de la acción y el aterrizaje y las revisiones posteriores al mismo.

 

Obús S. B. 155/52. +Info

Modelo mejorado, del mismo autor y declarado reglamentario. +Info
"Click" sobre la imagen para ampliar.

Goniómetro del simulador Baranof. +Info

Multimedia. Centro de simulación. +Info

Calculadora de datos de tiro de artillería de campaña HP41-CV con impresora. +Info

Ordenador portátil HP-85. +Info