CONCLUSIÓN 

Sería excesivamente pretencioso querer mostrar en una exposición todas las facetas del desarrollo de la artillería a lo largo de estos últimos doscientos cincuenta años, con las evidentes limitaciones de espacio y movimiento de materiales con las que se ha trabajado.

Por ese motivo, más que organizar la muestra de acuerdo a la clasificación por épocas seguida por los autores clásicos sobre la historia de la Artillería, hemos seleccionado una serie de innovaciones que, si bien individualmente pueden parecer poco importantes, al relacionarlas unas con otras muestran lo complejo que ha sido el desarrollo de la Artillería desde la inauguración del Real Colegio el 16 de mayo de 1764.

Al final de la exposición, el visitante habrá comprobado que el material de artillería incluye no sólo cañones, sino otro tipo de material que ha surgido alrededor de las bocas de fuego y que ha ido ganando importancia, a la vez que aumentando su complejidad tecnológica. Este es el reto que se le presenta a las generaciones venideras: el dominio de la tecnología, cada vez más compleja, aplicada a la Artillería. Para ello, recurrirán una vez más a las tradiciones, que en Artillería siempre han sido muy importantes, pues implica que las nuevas generaciones no tendrán que partir de cero, sino que se apoyarán en el legado de sus mayores.

Esperamos que el público que acuda a la exposición sea indulgente con los fallos y errores (seguro que los hay) que hayamos cometido que, ya de antemano, aseguramos que han sido involuntarios. Y, por último, manifestar nuestra confianza en que, dentro de 50 años, cuando se celebre el tercer centenario, alguien más capacitado que nosotros, corrija los errores en una nueva exposición, esta vez, más completa.