Metal.
8 x 8 x 16 cm.
Academia de Artillería, Segovia.
Aula de municiones.


Bote de metralla de 8 cm. mod. 72.

Para cañón de 8 cm.

Consiste en un bote de chapa metálica, de forma cilíndrica con resaltes exteriores, cerrado mediante dos tapas, completamente lleno de balines de plomo.

Al dispararlo, la chapa se abre por acción del rozamiento del aire dejando salir los balines de su interior que se dispersan causando un efecto de “perdigonada” contra un objetivo situado muy próximo a la boca de fuego.

Se continuaron usando hasta bien entrado el siglo xx[1], ya que la espoleta graduada a cero de las granadas de metralla funcionaba con cierto retraso.


[1] En la campaña de Melilla de 1909 fue numeroso el empleo de botes de metralla contra enemigo muy próximo.