El árbol de la ciencia artillera

Articulo publicado el domingo 01-12-2013 en el Adelantado de Segovia

La Academia de Artillería trabaja desde hace 250 años en la formación de los oficiales y suboficiales del arma con el objetivo de dar al Ejército los mejores mandos en las distintas unidades artilleras.

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“Sapientia, fidelitas, fortitudo” (Sabiduría, fidelidad, fortaleza). Las tres palabras que figuran en uno de los tres lemas que adornan el escudo del arma de artillería parecen grabarse a fuego en el ánimo de las más de 300 promociones de alumnos que han pasado por el centro de enseñanza militar en sus 250 años de historia.
Desde que el Conde de Gazola creara en 1764 el Real Colegio de Artillería, el objetivo de esta institución no ha sido otro que el de proporcionar al ejército los mejores oficiales y suboficiales del arma, muchos de ellos protagonistas de hechos sobresalientes en la historia de las Fuerzas Armadas.
Con un bagaje de dos siglos y medio de experiencia, la Academia de Artillería mantiene incólume su misión, que ha venido adaptando año tras año a las exigencias y novedades organizativas y formativas del Ejército en sus distintas misiones. Todo ello, conseguido a base del trabajo y la disciplina marcada en un centro que no sólo es responsable de la formación militar de sus alumnos, sino depositario de los valores de la Artillería a lo largo de su historia.
El coronel José Miguel de los Santos ocupa actualmente la jefatura de estudios de la Academia de Artillería, y subraya con énfasis el esfuerzo de unos alumnos a los que no duda en definir como “ilusionados, abnegados y portadores de valores”. “A la Academia llegan jóvenes que están dispuestos a sacrificar unos años de su juventud para adquirir una formación de manera muy distinta a la universitaria o a la Formación Profesional, y lo hacen con la ilusión de conseguir una meta que no es otra que la de su vocación militar”.
El jefe de estudios de la Academia precisa que la formación de oficiales y suboficiales tienen planes de estudios distintos, que obligan a emplear metodologías diferentes en cada uno de los casos. Para los oficiales, la jornada comienza por la mañana con un horario que comprende las asignaturas relacionadas con sistemas de armas, instrucción y adiestramiento, que se complementan con el estudio del idioma inglés y la educación física. Por la tarde, los futuros tenientes de artillería dedican la jornada a sesiones prácticas en las que aplicarán los conocimientos teóricos de la mañana.
En el caso de los suboficiales, el coronel Santos explica que la formación es mucho más práctica, orientada en este caso a los puestos que van a desempeñar cuando se incorporen a las distintas unidades. Además, se complementa con los estudios de técnico superior en las especialidades de Mecatrónica Industrial y Administrador de Sistemas Informáticos en Red, a los que se añaden las preceptivas clases de inglés y la educación física.
La estructura jerárquica marca las relaciones de los alumnos con sus profesores en la Academia de Artillería. De este modo, los de la escala superior se agrupan en una batería a cuyo mando está un capitán que ejerce como tutor y con el que deben despachar periódicamente para su seguimiento académico. Los alumnos de la básica se dividen en secciones al mando de un suboficial, que hace también las veces de tutor.
El centro dispone también de un gabinete de orientación dirigido por un comandante psicólogo que es el que se encarga de analizar los casos detectados por los jefes de las baterías o secciones relacionados con problemas en la evolución académica o militar.

Articulo publicado el domingo 01-12-2013 en el Adelantado de Segovia, para ver el artículo completo seguir este enlace.

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