Introducción

Antecedentes del convento y cesión al Ministerio de la Guerra

A partir de noviembre de 1839 el edificio fue nuevamente ocupado por el Colegio de Artillería, hasta que lo abandonó definitivamente tras el incendio del 6 de marzo de 1862. A raíz de este nefasto acontecimiento, en el cual se perdieron la mayor parte de los enseres, armas, libros, documentos, etc., se procedió como ya es conocido al inmediato traslado de los alumnos al único establecimiento militar que en esos momentos reunía las mejores condiciones para acogerlos, el cuartel de San Francisco.

Para facilitar el acomodo en el nuevo recinto, el Ayuntamiento acordó correr con los gastos de edificación y ampliación de los edificios e instalaciones del inmueble que lo necesitaran, y evitar así que el Colegio cambiase de localidad. Mientras se organizaban los locales más necesarios, en la antigua Casa de la Química y anexos, ubicados frente al Alcázar, continuaron empleándose algunas dependencias como el gabinete de ciencias naturales, las clases de química y dibujo, el picadero, las cuadras y el dormitorio de tropa, que al estar ubicados fuera del recinto incendiado no resultaron afectados. Tampoco sufrió daños el gimnasio, que estaba situado al pie del Alcázar en una zona orientada al río Clamores.

A fin de ir centralizando estos elementos en San Francisco, en mayo de 1863 el director general del Cuerpo indicó a la Junta Gubernativa del Colegio que, cuando se hubiera entregado el cuartel de San Antón y su huerta (colindantes a la huerta del primero), se formalizase un expediente relativo a la construcción de la clase de química, picadero, gimnasio y cuartel para los ordenanzas y caballos.

En octubre del mismo año, debido al desprendimiento de uno de los torreones de la torre de Juan II, centrada en la fachada principal del Alcázar, se consideró que para evitar accidentes durante el tránsito hacia el gimnasio se suspendiera esta clase, disponiéndose que se trasladara aquél a la sala que fue de cerrajeros de la antigua Maestranza (entonces Parque y hoy «Parque y Centro de Mantenimiento de Sistemas Acorazados n.º 2», conocido por los segovianos como «Base Mixta»). También se propuso que se aprovechara la armadura de su techumbre para el picadero, cuando éste se trasladara en su día.

Debido también a que las maderas de la techumbre del picadero amenazaban ruina inminente, se acordó suspender las clases de equitación en los días que el tiempo no permitiera tenerla al descubierto. En enero de 1864 se autorizó la recomposición de la armadura, aunque no debió llevarse a cabo la obra puesto que en 1873 se encontraba abandonado a la espera de levantar uno nuevo en San Francisco.